
Un acuario de cristal, dibujado en perspectiva, con dos latas de refresco iguales. Una reposa en el fondo; la otra flota, con la tapa asomando a ras de la superficie.
Es el principio de Arquímedes. Las dos latas tienen el mismo volumen, así que, sumergidas por completo, recibirían el mismo empuje: el peso del agua que desalojan. La que pesa más que ese empuje se hunde. La que pesa menos sube hasta flotar, y entonces desaloja solo el agua justa para igualar su peso. Que una flote y la otra no indica que tienen distinta densidad: una algo menor que la del agua y la otra mayor.
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