Un cohete con ruedas y piloto que se sostiene inclinado sobre la punta de un soporte, gracias a un contrapeso que cuelga muy por debajo.

Un cohete de juguete, de unos 30 cm, con aspecto de hojalata pintada: plateado, con la cola y el morro rojizos, cuatro ruedas de radios rojos y un piloto con gorra y volante sentado detrás.
El cohete descansa, inclinado con el morro hacia arriba, sobre lo alto de un soporte de dos varillas que salen de una base ovalada roja. De su panza sale un brazo curvo de alambre que baja hasta un contrapeso metálico en forma de huevo, que queda muy por debajo del punto de apoyo.
Si se le da un toque, el cohete se balancea y vuelve a su sitio. Es un tentetieso (Güémez, 2012).
Un cuerpo apoyado en un solo punto está en equilibrio cuando su centro de gravedad, el punto donde puede considerarse aplicado todo su peso, queda justo en la vertical del apoyo (Güémez, 2007).
Pero hay dos clases de equilibrio. Si el centro de gravedad está por encima del apoyo, como en un lápiz de punta, el equilibrio es inestable: al menor empujón, el peso lo tumba. Si está por debajo, es estable: al inclinarse, el peso lo devuelve a su sitio (Güémez, 2007; 2012).
El cuerpo del cohete, con el piloto y las ruedas, tiene su centro de gravedad unos 7 u 8 cm por encima del apoyo. Sin nada más, sería como un lápiz de punta: se caería hacia un lado o hacia el otro.
El contrapeso cuelga unos 8 cm por debajo del apoyo. El centro de gravedad del conjunto cohete más contrapeso está en la línea que une los dos, más cerca del que más pesa. Si el contrapeso es lo bastante pesado, ese punto queda por debajo del apoyo, y el equilibrio pasa a ser estable (Güémez, 2012).

Como los dos están a distancias parecidas del apoyo, uno por encima y otro por debajo, el contrapeso tiene que pesar, como mínimo, más o menos lo mismo que todo el cohete. Ahí está la sorpresa: un huevo de metal de 4 cm sostiene un cohete de 30.
En reposo, el centro de gravedad del conjunto queda justo debajo del apoyo. El contrapeso cuelga un poco por delante del apoyo y el piloto queda por detrás: el cohete se inclina hasta que los dos se compensan, y por eso parece que despega.
Cuando se le da un toque, el centro de gravedad del conjunto sube y se aparta de la vertical del apoyo, y el peso lo devuelve. Como en todo equilibrio estable, el cohete oscila alrededor de su posición: es un péndulo físico (Güémez, 2007).
Si el cohete, de masa $M$, tiene su centro de gravedad a una altura $d_\mathrm{c}$ sobre el apoyo, y el contrapeso, de masa $m$, está a una profundidad $d_\mathrm{w}$ bajo él, el centro de gravedad del conjunto queda a una distancia
por debajo del apoyo. El equilibrio es estable si $D > 0$, es decir, si $m\, d_\mathrm{w} > M\, d_\mathrm{c}$: lo que cuenta es el producto de cada masa por su distancia al apoyo, como en una balanza.
Con las distancias de la foto, $d_\mathrm{w} \approx 7{,}7\ \mathrm{cm}$, y un centro de gravedad del cohete supuesto a $d_\mathrm{c} \approx 7{,}5\ \mathrm{cm}$:
Para inclinaciones pequeñas, el cohete oscila con periodo (Güémez, 2007)
donde $I$ es el momento de inercia respecto al apoyo. Si se trata el cohete como una varilla de $31\ \mathrm{cm}$ y el contrapeso como una masa puntual, con $m = 1{,}34\, M$ sale $T \approx 1{,}8\ \mathrm{s}$.
Caso límite: cuanto más se acerca el contrapeso a la masa mínima, más pequeño es $D$ y más lento el balanceo; en el límite, $D \to 0$ y $T \to \infty$. Por debajo, el cohete se cae.

Medir el periodo es, así, una manera de saber a qué distancia está el centro de gravedad bajo el apoyo, sin desmontar nada.