Una botella iluminada en la que gotas de cera de colores suben y bajan sin parar, calentadas por una bombilla escondida en la base.


Una botella de vidrio alargada, más estrecha por arriba, sobre una base plateada en forma de cono y con una tapa también plateada. Dentro hay un líquido azul transparente y una cera de color rosa.
Apagada, la cera reposa en el fondo como un bloque. Encendida, al cabo de un rato la cera se ablanda, se hincha y empiezan a desprenderse de ella gotas grandes y redondeadas que suben despacio, se quedan un tiempo arriba y vuelven a bajar (Güémez, 2007).
El líquido es una mezcla de alcohol isopropílico y agua; la cera, una mezcla de aceite de vaselina y ceras (Güémez, 2007). Las dos sustancias no se mezclan y tienen densidades muy parecidas, pero a temperatura ambiente la cera es algo más densa y se queda en el fondo.
Es el principio de Arquímedes: un cuerpo sumergido recibe un empuje igual al peso del líquido que desaloja. Si pesa más que ese líquido, se hunde.
En la base hay una bombilla de incandescencia que calienta el fondo de la botella. Una pieza metálica en espiral, metida en la cera, ayuda a repartir el calor (Güémez, Fiolhais y Fiolhais, 2010).
Al calentarse, la cera se ablanda y aumenta de volumen más que el líquido: su densidad baja más deprisa. Cuando pasa a ser menos densa que el líquido que la rodea, el empuje gana a su peso y una parte se desprende y sube (Güémez, 2007).

En lo alto de la botella, lejos de la bombilla, la cera cede calor al líquido y, a través del vidrio, al aire. Se enfría, se contrae, vuelve a ser más densa que el líquido y baja. En el fondo se calienta de nuevo, y así sin parar (Güémez, 2007).
Para que todo funcione, las densidades de los dos líquidos y la potencia de la bombilla tienen que estar ajustadas con mucha precisión (Güémez, Fiolhais y Fiolhais, 2010).
Las gotas son redondeadas por la tensión superficial de la frontera entre la cera y el líquido, que tiende a hacerla lo más pequeña posible (Güémez, 2007). Como la cera casi no pesa dentro del líquido, la tensión superficial puede redondear gotas de varios centímetros.
La lámpara es también una máquina térmica: con un foco caliente, la bombilla, y uno frío, el aire de la habitación, convierte parte del calor en energía potencial de la cera que sube (Güémez, 2007). No se diseñó con ese propósito, pero lo es (Güémez, Fiolhais y Fiolhais, 2010).
Una gota de cera de volumen $V$ y densidad $\rho_\mathrm{c}$, dentro de un líquido de densidad $\rho_\mathrm{l}$, sufre una fuerza neta hacia arriba
Como las densidades son casi iguales, la fuerza es diminuta. Con una diferencia de $5\ \mathrm{kg/m^3}$ y una gota de $1\ \mathrm{cm}$ de radio ($V = 4{,}2\ \mathrm{cm^3}$), valores de ejemplo:
Si al calentarse $\Delta T$ las densidades bajan como $\rho = \rho_0\,(1 - \beta\,\Delta T)$, con $\beta$ el coeficiente de dilatación de volumen, la cera y el líquido se igualan cuando
Con valores de ejemplo, cera un 1 % más densa ($\rho_\mathrm{c0} = 1010\ \mathrm{kg/m^3}$, $\rho_\mathrm{l0} = 1000\ \mathrm{kg/m^3}$) que se dilata algo más del doble ($\beta_\mathrm{c} = 9 \times 10^{-4}\ \mathrm{K^{-1}}$, $\beta_\mathrm{l} = 4 \times 10^{-4}\ \mathrm{K^{-1}}$):
Caso límite: si la cera se dilatara igual que el líquido, el denominador sería $(\rho_\mathrm{c0} - \rho_\mathrm{l0})\,\beta$ y $\Delta T^{*} = 1/\beta$: con $\beta = 9 \times 10^{-4}\ \mathrm{K^{-1}}$, unos $1100\ \mathrm{K}$. La cera no flotaría nunca y la lámpara no funcionaría.

El peso intenta aplastar una gota y la tensión superficial $\sigma$ intenta redondearla. Las compara el número de Bond, $\mathrm{Bo} = \Delta\rho\, g\, r^2 / \sigma$; si es menor que 1, la gota es casi esférica.
Las gotas de cera pueden ser redondas hasta unos $2{,}5\ \mathrm{cm}$ de radio; las de agua en el aire, solo hasta unos $3\ \mathrm{mm}$.