Un pájaro de madera unido por un muelle a un cilindro ensartado en una barra baja a saltitos mientras picotea: se traba, se suelta, resbala y vuelve a trabarse.

Una barra metálica vertical, clavada en una base, con una bolita en lo alto. En la barra va ensartado un pequeño cilindro de madera cuyo agujero es algo más ancho que la barra. Del cilindro sale un muelle corto que sostiene un pájaro de madera con un penacho de plumas y el pico apuntando a la barra.
Si se deja quieto, el pájaro se queda arriba sin caer. Si se le da un toque, empieza a cabecear, golpea la barra con el pico una y otra vez y baja a saltitos hasta la base.

Como el agujero es más ancho que la barra, el peso del pájaro, que cuelga de un lado, inclina el cilindro hasta que toca la barra en dos puntos: arriba por un lado y abajo por el otro. El cilindro queda acuñado, como un cajón que se traba si se tira de una esquina.
En esos dos puntos la barra empuja al cilindro, y ese empuje permite un rozamiento estático suficiente para sostener todo el peso. La fuerza total es nula y, por la primera ley de Newton, el cilindro sigue quieto.

Cuando el pájaro se balancea hacia delante, el muelle tira del cilindro y lo endereza: durante un instante el agujero queda centrado y no toca la barra. Sin contacto no hay rozamiento, y el cilindro cae libremente con el pájaro.
Enseguida el cilindro se inclina hacia el otro lado y el pico golpea la barra. El choque devuelve el pájaro hacia atrás.
Al echarse el pájaro hacia atrás, el cilindro vuelve a trabarse, pero no se para en seco: llega con velocidad y resbala un trecho rozando la barra, con rozamiento dinámico. En el modelo, es en este tramo donde más baja: unos dos tercios de cada salto. Después queda acuñado y quieto mientras el pájaro vuelve a balancearse, y todo se repite unas siete veces por segundo.

Este vaivén entre tramos pegados y tramos que resbalan se llama en inglés stick-slip («pegar y resbalar»). Los sistemas con choques y rozamiento como este se estudian en la llamada dinámica no suave.
El pájaro pierde energía en cada picotazo y en cada roce, y aun así sigue cabeceando hasta llegar abajo. La energía la repone la bajada: en cada salto el juguete pierde un poco de energía potencial gravitatoria.
Es una oscilación autoexcitada, como la del péndulo de un reloj de pesas: una fuente constante, la gravedad, mantiene un movimiento de vaivén.
Sea $m$ la masa del pájaro, $L$ la distancia horizontal de su centro de masas al eje de la barra y $H$ la distancia vertical entre los dos puntos de contacto. Las dos fuerzas normales $N$ forman un par que equilibra el del peso del pájaro: $N H = m g L$. Cada contacto puede dar un rozamiento de hasta $\mu N$, y entre los dos deben sostener el peso. Despreciando la masa del cilindro y el pequeño par de los rozamientos, el cilindro se traba si

Con el cilindro trabado, el pájaro oscila sobre su muelle, de rigidez $c = 0{,}0056\ \mathrm{N\,m/rad}$. Su momento de inercia respecto de la articulación es $I = 1{,}71 \times 10^{-6}\ \mathrm{kg\,m^2}$, y la frecuencia de oscilación es
El ciclo completo es más lento, $0{,}146\ \mathrm{s}$ (unos $6{,}9$ picotazos por segundo), porque incluye los tramos en que el cilindro va suelto.
En cada ciclo el juguete, de $4{,}8\ \mathrm{g}$ en total, baja $\Delta y \approx 19{,}4\ \mathrm{mm}$ y pierde
que se disipan en los choques y en el rozamiento, porque el movimiento se repite igual de un ciclo al siguiente.
Las gráficas salen de un modelo plano con tres movimientos (la altura del cilindro, su giro y el giro del pájaro), con choques y rozamiento de Coulomb, calculado paso a paso. Los valores (pájaro de $4{,}5\ \mathrm{g}$, cilindro de $0{,}3\ \mathrm{g}$, holgura de $0{,}6\ \mathrm{mm}$, $\mu = 0{,}3$) son los del modelo clásico de este juguete de F. Pfeiffer y Ch. Glocker, que analizaron R. I. Leine, Ch. Glocker y D. H. van Campen en J. Vib. Control 9, 25–78 (2003); el cálculo reproduce su periodo de $0{,}145\ \mathrm{s}$. No son medidas del juguete de la foto: el real puede bajar más despacio según su holgura, su muelle y su rozamiento.