
Un paisaje de trazo rápido y enérgico. Bajo un cielo azul cruzado por nubes de garabatos violáceos, una masa oscura y rojiza se asienta a la izquierda sobre la tierra parda. Detrás de ella estalla una luz amarilla y anaranjada, mientras la ladera de la derecha se cubre de verdes.
El título juega con el doble sentido de «ígneo»: lo que es de fuego y, en geología, la roca que nace del magma al enfriarse. La piedra parece conservar todavía el calor del que se formó.
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